Perdidos/ Desaparecidos/ Lost in translation

El martes, cerca de la medianoche, luego de que Astor se durmiera -he descubierto tardíamente la hipnótica capacidad de ciertas músicas para inducirlo al sueño: ¡de haberlo sabido hace cuatro o cinco años!-, prendí la televisión. AXN: el default, lleno de forenses, criminales, abogados, médicos. Por algún perverso motivo, ese tipo de serie me atrae, pero esa noche no daban ninguna; evidentemente, se trataba de una película, ya que la escena exudaba solemnidad, silencio, misterio. Un hombre joven (pero no tan joven: óptima combinación), agradable, con aspecto de buena persona, vestido de traje oscuro, acercaba su mano a la tapa de un ataúd y lo abría. Listo: entró la muerte a la imagen, el duelo, y ya no puedo dejar de mirar. Lo más desconcertante es que no encuentra nada: sólo unas almohadas blancas durmiendo su propio sueño. El hombre titubea, no entiende nada, se voltea hacia otro personaje que, al parecer, ya estaba presente, o quizás acaba de entrar a escena. En ese momento, me doy cuenta de que se trata de Jack Shephard, de la serie Lost, y que precisamente aquella noche emitirían -¡estaban emitiendo!- el capítulo final. No lo había reconocido, tan elegante, fuera de los salvajes entornos de la isla.

El esperado cierre del programa de culto -que tan nerviosos tenía a los fanáticos ante la impenetrabilidad de sus guionistas y la secreta esperanza de una explicación, luego de seis temporadas devotas de eventos cada vez más pirados- a mí me tenía absolutamente sin cuidado, ya que a pesar de que la serie me parece atractiva, fascinante, osada incluso en lo comercial -en su momento, digo: ahora, como todo, empezó a inspirar "atrevidas propuestas" como Flash Forward, pero sobre camino recorrido cualquiera lo hace-, jamás vi nada en orden secuencial (más que la primera temporada durante una vieja gripe, la última que tuve). El argumento me resultaría el doble de desconcertante que a cualquiera, si no fuera porque simplemente me entrego a la narración en el momento en que la pesco: no busco respuestas, no interrogo, no tengo elementos ni información para exigir coherencia. Llego cuando llego, me subo al barco y desde allí miro la isla, sus laberintos, el zoom sobre el personaje en turno, y todos los hilos que se van entrecruzando, como si los tejiera una Ariadna loca que corre descalza de un pasillo a otro, soñando que con sus enredos de madeja al final termine tropezando el Minotauro.

La historia, o lo que sea, me gusta por cómo está armada, por su profundidad azarosa, por sus exageradas pistas que, supongo, no llevan a ninguna parte (nombres de filósofos, de figuras bíblicas, numerología), por animarse a rozar dimensiones intangibles, casi espirituales o metafísicas. Con eso, me basta y sobra: miro Lost cuando el destino la pone frente a mis ojos, en repeticiones, capítulos de temporadas salteadas. La linealidad -que la serie trata de romper todo el tiempo, pero que no deja de existir- no es una de mis preocupaciones. Entender, mucho menos: disfruto de la experiencia estética, la complejidad de niveles, la arquitectura del asunto.

El destino, entonces, puso frente a mí los últimos minutos del último capítulo de Lost. Jamás se me hubiera ocurrido moverme de allí, si podía presenciarlos, pero tampoco me calentaba no haber prendido la tele antes; de hecho, no me calentaba desconocer grandísima parte del corpus de la serie con su creciente mitología. No entendía nada, y así estaba bien. No es necesario conocer todos los vericuetos del Olimpo para dejarse tocar por un mito concreto, un episodio protagonizado por ciertos mortales y algun dios aderezando por ahí. Es placentero, sí, poder establecer relaciones, paralelismos y genealogías, pero no indispensable.

Tengo una relación ambigua con Jack Shephard. Lo veo como un hombre estupendo, idealista, leal, líder nato (con su muy peculiar estilo), competente. Sin embargo, no puedo evitar que los ojos, y todo lo que los ojos arrastran consigo cuando de hombres se trata, se me vayan sobre Sawyer ("James", como el apóstol Santiago, que se suma a la pista alusiva al clásico personaje literario Tom Sawyer: no pienso entrar en estas trampas de guionistas malévolos y ociosos). Jack, el buen pastor ("shepherd": casi, casi) quedaba totalmente opacado en mis deslumbramientos por el sexo opuesto frente al otro, cínico, egoísta, perro con las mujeres, vicioso en todos los flancos. Era como una atracción satánica que no intenté nunca resistir simplemente porque me sabía protegida por el obstáculo de la pantalla. Sawyer miraba a la cámara, con esa sonrisita inconfundiblemente jodida que tienen ciertos hombres conscientes de su belleza pero heridos, y yo inmediatamente recordaba aquel chiste o desafío lógico en el que a uno le preguntaban: "¿Qué te llevarías a una isla desierta?". Y me sentía terriblemente culpable de que no me gustara Jack. Debe tratarse de algo arquetípico y potencialmente masoquista. Pero el conflicto no debe ser mío solamente, ya que los guionistas bien que lo explotaron sembrándolo en la encantadora Kate, nada menos (quien sin duda es la protagonista femenina más importante). Algo debe suceder con estos personajes como Sawyer, algo muy oscuro; en uno de los capítulos alternos de las últimas temporadas que miré alguna vez, aparecía destrozado, en pleno duelo, autodestrucción y mar de lágrimas, por una enamorada que tuvo en la isla misma y que, al parecer, había muerto. Me dio pena verlo así, pero para mi vergüenza ya no me parecía tan irresistible. "Parece que el actor hubiera envejecido más que los demás durante estos años de rodaje. Como que tiene papada, está abotagado... ¿le estará dando al alcohol?".

Sí, debe ser algo arquetípico y oscuro, muy oscuro... Mientras tanto, en un estúpido test de Facebook -como todos los tests de Facebook- me dio como resultado que, entre todo el plantel de personajes de Lost, yo era precisamente Jack Shephard.

En esos últimos minutos que presencié -espero haber entendido bien-, Jack se encuentra con su padre muerto. Hay enorme emoción; el padre parece un ser pleno de sabiduría, de amor y compasión, como un Padre Universal. Es la primera vez que veo a Jack quebrarse, hacerse chiquito, dejarse sostener por un otro, por los demás. Inmediatamente me viene a la memoria Joseph Campbell y sus etapas del viaje del héroe: desde el primer capítulo, Jack Shephard fue el protagonista, la primera mirada e hilo conductor de la serie; ahora la historia llegaba a su fin, y la muerte, el reencuentro, el misterio espiritual de Lost se ofrecían también desde su particular vivencia como héroe. En cierto punto del viaje, el héroe masculino realiza su linaje, su origen, se asocia con su padre. Es una etapa de comunión, de integración y aceptación de sí mismo, y como tal aparece sobre el final de la travesía misma. The atonement with the Father, dice Campbell. Hasta en Star Wars, de George Lucas (quien ex profeso siguió paso a paso las etapas del héroe propuestas por el gran mitólogo, y no le fue nada mal, por cierto), Luke Skywalker descubre que Darth Vader, su archienemigo, es en realidad su propio padre: una extraña manera de verse obligado a integrar los polos. Pero los ejemplos de héroes huérfanos o de origen incierto que en cierto momento conocen a su verdadero padre (hecho que cambia su destino, como en el caso del rey Arturo, Edipo o Hércules), o que lo añoran y expían su ausencia con elegidas misiones protectoras (Batman, Superman, e incluso Jesucristo) abundan  en la mitología, los cuentos infantiles y la literatura en general. El encuentro del héroe hombre con esa fuerza masculina del padre, que internamente es percibida como más poderosa que la suya propia y, sobre todo, protectora, es indispensable para llegar a destino. Aquí, Jack Shephard llora, ríe y no entiende nada, pero se siente sostenido; tampoco el Padre tiene todas las respuestas, pero eso no le preocupa en lo más mínimo.

Mi hermano Mopri, subido a la fiebre twittera y el revuelo frente al capítulo final, comentó:

Para los que no han visto la serie, los pongo al día rápido. Hasta ahora todo lo que ha pasado es: Plane crashes on island, weird shit happens.... everybody dies

Luego, frente a la orfandad en que quedaron sumidos los fans, la sensación de algunos de haber sido estafados por el desenlace, y la de otros de casi haber tocado los ocultos secretos del universo, mi hermano completó su intervención con envidiable e ingenioso poder de síntesis:

Y así termina Lost: Jack y Locke malo se pelean a muerte, muchos besos inecesarios, Desmond se convierte en Indiana Jones, los que estaban muertos viven felices en su vida paralela ... al final sale un Oso Polar y se los come a todos.

(¡Mopri, spoiler! ¡Sólo me faltaban cinco temporadas y ya me vendiste el final! ¿Qué sentido tiene ahora?)

Otro excelente aporte de Kanuto, stage manager mexicano:

Así termina LOST: Vida paralela: Jack finds god. Isla: Jack finds dog. Punto.

Yo, de todo ese remate tan esperado, únicamente presencié el confuso descubrimiento de Jack sobre su propia muerte, su aceptación de que, de un modo u otro, la conciencia prevalece, y el emocionante encuentro con sus muertos queridos. Entre los que estaban -tal como reporta la sinopsis de mi hermano- sus amigos y compañeros de infortunio de la isla purgatorio de Lost. Lo recibían, luminosos, entregados de lleno a la celestial bienaventuranza. Cada uno estaba con su pareja, todos hermosos (hasta Hurley, me atrevo a decir), juntos y felices en los bancos de una iglesia. Por primera vez, encontré atractivo a Jack Shephard; parecía un niño, un joven ruborizado. No se sentía ya en la obligación de sostener, de salvar, de ser el fuerte. Era como era, en el fondo: sin misiones redentoras, sin cruces, sin luchar hasta el último instante por la supervivencia. Se había entregado a la muerte y sonreía; ya no tenía nada que perder, e increíblemente la vida que le esperaba detrás de lo desconocido era mil veces mejor que el miedo, la guerra, la tortura, los accidentes aéreos, las enfermedades sin medicamentos, los osos polares y las pérdidas constantes. Sí, sonreía, y eso lo volvía bello. Más bello incluso que Sawyer, allá sentado con su enamorada entre el gentío, totalmente inofensivo.

Al final, en el último minuto de la serie, pude desanudar el viejo error de enamorarme de Sawyer y no de Jack, que siempre fue el mejor de los dos. Claro que los malditos guionistas, como dije, siguieron explotando el conflicto hasta el final: al parecer, no me sucedió sólo a mí, sino también a Kate, que sentada a su lado jugueteaba y le sonreía en -¡al fin!- decidida aprobación como hombre. Con semejantes rivales estoy frita, como sea.

Lost ha fundado toda una mitología contemporánea, con personajes ricos y contradictorios que han terminado por convertirse en modelos para toda una generación de seguidores, picados por la curiosidad de sus misterios existenciales. Modelos éticos, modelos épicos, incluso; cada conflicto, cada decisión que estos tomaban movía algo en el interior de estos adictos espectadores, dándoles marco de referencia para entender asuntos de sus propias historias. Esto es lo que sucede cuando se entra en el camino de la mitologización, algo que en los vertiginosos tiempos que corren, con figuras e íconos desechables que se sustituyen antes de que puedan cuajar realmente en un modelo de vida, es sin duda muy festejable.

Por eso, decidí dejar arrumbado todo un largo comentario que había escrito ya sobre La Ilíada para dedicarme de lleno a estos pequeños chispazos de la incierta mitología contemporánea. Pero volveré otro día con la mitología clásica, que nunca pierde vigencia. Esperemos que la historia de Lost siga dando frutos y conserve esos imperfectos héroes marcados a fuego en quienes siguieron su llamado, más allá de los vicios y las modas de las temporadas que otros nos imponen.


Grupo Facebook "¿Qué les pareció el final de Lost?"
http://www.facebook.com/topic.php?uid=54915203494&topic=14428

Hitler ve el último capítulo de Lost
http://www.youtube.com/watch?v=XFKoxKQHOk4

 

Comentarios

MAGE dijo…
Vi Lost más o menos como vos, cuando prendía la TV y caía en AXN. Pero no vi el final, aunque sí escuché o leí comentarios de desconformidad. Igual, con tu post, aclaré aquello que no me quitaba el sueño pero que me abre una puerta al diálogo en alguna reunión social.
Y tu hermano, un genio con el poder de síntesis! jeje
Besos perdidos!
Fernanda Trías dijo…
Siempre disfrutos tus post mitológicos. Yo vi Lost dos o tres veces, así que no sé quién es Jack ni quién es Sawyer, sólo me acuerdo de un gordito de rulos. Pero me gustó mucho este post.

Beso, F
Anónimo dijo…
"...no es necesario conocer todos los vericuetos del Olimpo,para dejarse tocar por un mito concreto.."
Creo que de eso se trato todo esto..no?..
Ah..muy bueno saberlo porque yo no lo vi..
Daniel M.
sorjuana dijo…
Es increíble: anoche prendí otra vez la tele y agarré *exactamente la misma secuencia* del capítulo final de Lost que dio origen a este comentario! Exactamente, es decir, no pude ver nada de lo anterior: fue como un monitoreo de lo escrito, a ver si cuajaba, si me convencía, y, sí: vi hermoso a Jack y me conmovió su fragilidad, un aspecto que nunca se dejaba mostrar. A mí me gustó el final, pero, claro, yo nunca vi la serie como tal: entiendo a los adictos!

Justo encontré el estúpido test de Facebook, ja ja! "Which Lost Character Are You?". Y este fue mi resultado, en aquel entonces:


I'm "Jack Shephard"!

You are a natural born hero and leader. Partners find you interesting because you are intelligent, mysterious, and may or may not have a drinking problem. You'd be able to lead a group of random strangers to gather firewood, but still have problems resolving emotional issues with your father. Not a believer in fate, you try to make your own destiny. You're an emotional train wreck, but luckily you can skate by on your good looks and resourcefulness.
claudio conti dijo…
Más allá de lo que puedan "significar los significantes" o que el "contexto no haga necesariamente el texto", comparto tus impresiones acerca de ciertas series....nunca seguí completamente ni "Lost" ni las varias "Csi", pero para muchas noches "en vela", muchos capítulos sueltos ciertamente me hicieron delirar, realmente!!!! Los intentos de teorización posterior, acerca del mundo que rodea dichas series, es todo un cantar!!! Realmente, debo decir que me gustó mucho lo que leí...!!!!