Sombras junguianas

Me resultó muy perturbadora e incluso triste su final. Si antes era sensible, ahora que tengo a Astor puedo ser aniquilada emocionalmente por una imagen o la perspectiva de hallarme frente a la crueldad irracional algún día. Otra vez la misma frase: los dragones se escapan de las mazmorras -es evidente que la palabra mazmorra quiere decir mucho más que celda, cárcel, prisión, simplemente en su sonido encierra cerrojos, goznes, hierro- y temo dormir por miedo a bajar la guardia, a ser devorada finalmente por la noche. Las cicatrices que continúan hacia arriba las naturales comisuras de los labios (sonrisa que nunca podrá ser), la mitad de la cara calcinada irreversiblemente en una dualidad horrenda, el hombre con la bolsa de arpillera en la cabeza, las máscaras de payaso, el chivo expiatorio que carga sobre sí las penas del mundo, el héroe atrapado en responsabilidades que ya no quiere a causa de la corrupción del mundo, el villano que está tan herido que necesita lastimar, y de paso mofarse del dolor ajeno... uf...
You either die a hero or you live long enough to see yourself become the villain.
Es una buena patada a nuestro mundo maniqueo, judeocristiano, de sombras excluídas en vez de ser integradas. Por cierto -no sé si será intencional en el casting-, creo que es la primera vez que veo a Gary Oldman del bando de los buenos: ni siquiera lo reconocí hasta que lo leí en los créditos. ¿Se habrá reblandecido con la edad?
¡No me conteste nadie, por favor, o me arruinará los falsos bríos del nuevo año!
Comentarios
¡Que sigan llegando posts! ¡Viva el verano del Sur!
F
El Guasón y Batman me sacaron el sueño, literalmente. Me dieron inmensa pena, ambos.
¡Sí, viva el verano del Sur! Finalmente, mi alma se cuajó y terminó de cristalizar con soles aztecas también: necesito la luz por aquello de la Sombra junguiana :-)
A mí tanto Batman como el Guasón me llegaron, son dos aspectos de lo mismo, de las sombras...
El Guasón se buscó su mala fama, finalmente. Pero, como todo payaso triste, también da pena.
xxx
-¿Quién te gusta más: Tom o Jerry?
- ¡Jerry!
(información verificada)
-Pero... ¿y por qué no te gusta Tom?
-¡Porque es el malo!
-¿El malo? ¿Y Jerry no le hace travesuras también a él?
-Sí...
-¿Y entonces por qué decís que Tom no te gusta?
- Porque él persigue a Jerry y lo "pélea"...
-¡Pero yo veo que Jerry le hace cosas horribles al pobre Tom! ¿Por qué decís, entonces, que Tom es el malo?
-Porque sí.
(fin de la cuestión)
Me acordé mucho de ti!
A mí siempre me gustó más Tom que Jerry, el Coyote que el Correcaminos, Silvestre que Piolín: las víctimas son mucho más jodidas que los supuestos victimarios, que además viven frustrados en sus ambiciones. Supongo que lo que los hace "malos" es que son los perseguidores, los que tienen malas intenciones, no los métodos que usan, que suelen ser mucho más ingenuos y benévolos que los de las "víctimas".
El único caso donde no se me cumple la regla es con Speedy Gonzalez.
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