2.4.11

Profetas que profetizan sus propios dolores

"Tenía razón, yo tenía razón...", dice la pobre Casandra, ya vieja y desgreñada. Y toma solitaria una copa de vino, y otra, y otra, en la barra de un bar donde los mozos van levantando las sillas para cerrar la noche.

1 comentario:

Alejandra Darriulat dijo...

Guauuu, me llegó al alma!!

Gracias.

Se te extraña por la Lupa del viajero...
Acabo de escribir una vivencia sobre la obsesión y el perfeccionismo con la que creo que te vas a identificar.

Cuando quieras, te espero!

Un gran abrazo desde Holanda, Ale