30.5.07

El Gran Hermano de las Letras

En México se está llevando a cabo el primer "Virtuality Literario" (por lo menos en español) hace menos de un mes. En estos días se está cerrando la primera votación para expulsar a dos nominados y el público cibernauta tiene participación en la votación, además de los jurados. Es interesante poder leer en el Blog Taller los ejercicios a los que son sometidos (sí, así lo quise decir) los participantes, los comentarios del jurado, de los lectores y de los escritores a estos. El fenómeno social sin duda llama la atención, pero más aún las condiciones extremas que padecen (sí, así lo quise decir) los candidatos, a pesar de no estar encerrados físicamente y no necesitar dejar su casa, como en los reality shows televisivos: deben resolver una consigna literaria semanal y publicarla, contestar a todos y cada uno de los comentarios de los lectores, comunicarse con los jurados si estos los requieren, participar en las "repentinas", que son como ejercicios extra personalizados que se improvisan en línea (o sea, con límite brevísimo de tiempo), participar en los chats, etc. Puf!

Todo por la gloria, la fama, y la (bastante probable) posibilidad de que alguna editorial los pesque, je!

Ideal para voyeurs. Hay que aclarar que este Virtuality Literario está organizado por la UNAM, la principal universidad de México. Recomendable darse una vuelta: puede inspirar mejor tema de conversación que el frío o los mosquitos, al menos por estos lares.

19.5.07

Respuesta existencial de sábado



Esto es sólo por un tiempo. El sentido volverá. El sentido es el tiempo mismo, el presente. El tiempo no para mientras estamos inmersos en ese sin sentido del día a día. Astor crece. Astor ya no es ese bebé del simulado comercial de SMA. El tiempo se escurre. Cuando yo logre al fin salir del caos y el sin sentido, tendré frente a mí a otro niño, quizás a un hombre. Nunca vi un bebé más lindo, nunca vi un niño de un año más lindo, nunca vi un niño de dos años más lindo.

Tengo que concentrarme en el día a día, a pesar de su absurdo. Ver a través de él.

Ahí llega, buscándome, hablando en árabe:

"¡Mami, mami! ¡Tengo oto inoaurio!"

Pregunta existencial de sábado

¿Morirse realmente lo sacará a uno de este torbellino de urgencias, del estúpido día a día, del perder contacto con lo importante? ¿O será tan solo una continuación del mismo desacierto en otro país, un país gélido e impersonal, un país incorpóreo y sin memoria?

¿Cómo hacía uno antes, cuando era joven, para mantenerse siempre conectado con lo que cuenta, con lo que vale la pena, con lo sagrado? O al menos yo lo hacía; desde los trece años estoy segura, si no antes: era hasta una militancia cósmica, una postura, una plegaria de cada día al despertarme. Pero no solo corría por las venas de mi voluntad: también era algo celular, algo arraigado en la savia de la vida misma, en el desborde de energía que palpitaba en mí. Ser. Conocer. Empaparme. Sumergirme. Sentir. Conectarme. Arraigarme a fondo para después, de todas formas, salir volando para ver y conocer más, más, siempre más.

Supongo que esa libertad tenía que ver con la esclavitud de mis padres, con su sustento material, con su propia lucha contra el caos cotidiano. Que quizás ellos también sintieran urgente, estúpida y sin mayor sentido, como yo lo siento ahora...

17.5.07

Sueños de cúrcuma y ajonjolí

Gracias, muchas gracias, Chichila...

Dadora de bandidos besos bolcheviques
Dueña absoluta e incuestionable del famoso pliegue francés
Cómplice alborozada, triste, de Vallejo y Maiakowsky
Creadora de tartas, magdalenas y demás alimentos para el alma
Eterna oficiante del corazón de E.
La de los labios de oro donde oran
Musa siempre
Mujer fiel
Mujer flaca

ver su artículo maravilloso en la Revista Placer (impresa), última edición o en el blog "Darno"

14.5.07

Electrocardiograma del duelo (4)

Nadie podría decir que te olvidé. Yo misma sé que no te olvidé, para nada te olvidé. Pero los dos meses de tu muerte me vinieron a la conciencia uno o dos días después de la fecha. La cosa del duelo siempre funciona así: el asunto empieza a pasar a otro plano, a uno menos urgente. El día del velorio dejé todo lo que estaba haciendo para ir. El día en que se cumplía un mes quise ir al cementerio a llevarte unas flores, pero después me pareció que quizás estaba haciéndolo desde el calendario, que todavía no era tiempo de semejante momento Kodak. (Además tenía un asunto de la vida que atender, una adolescente que coquetea con la muerte, y me/te dije: "Eduardo, podés esperar. Igual contigo ya no hay remedio: ahora ella tiene prioridad", así que deshice el plan).

Luego, el día en que se cumplían dos meses me olvidé. Se me pasó; me acordé enseguida, es cierto, el 8 ó 9, pero el 7 me olvidé. Me sorprendió. Simplemente no me acordé. No creí que fuera a sucederme. Por otro lado está bien: los muertos con los muertos...

Lo que sí, algunos de esos días en falta soñé con el Darno, o con el mundo del Darno. Iba con otra gente al apartamento antiguo de Washington Benavidez; nos recibía tirado en una cama, tipo el Zeus de Malpertuis (Orson Wells), y le hacíamos muchas preguntas. Me dejaba un mensaje personal en una cartelera, una nota encabezada "Gabriela" donde contaba cosas que tenían que ver con Eduardo y unas instrucciones que había dejado, y yo lloraba de emoción, bajito. Nadie comentaba nada ni parecía comprender. Yo buscaba un papel (todos estaban rayados) y le contestaba a través de la cartelera: "Maestro Benavidez (así le gustaba a Eduardo que se le llamara)", confirmándole la enorme alegría que tendría de ir a hablar con él sobre todo eso. Sueños de compensación, que les dicen. Supongo que lo de "Maestro" también tiene un eco en Levrero.

Otro día (o mejor dicho, otra noche, en esa doble vida de lo onírico) el Darno no quería cantar más. Se involucraba en unas extrañas representaciones que se podían ver por circuito cerrado (¡espero que no fuera Big Brother!). Creo que su discurso deliraba un poco; además, estaba disfrazado y con los ojos cerrados. Luego, él y yo estábamos en un cuarto tipo juvenil, con dos camas de una plaza, todo desordenado. El tomaba su guitarra y se ponía a cantar Dylaniana; se acostaba y seguía cantando y tocando. Yo estaba haciendo tareas domésticas (tipo preparando la ropa sucia en el canasto) y me iba a ir a terminarlas, pero de pronto me daba cuenta: "Estoy aquí, con el Darno, que está cantando!". En el sueño, recordaba la historia bíblica de Marta y María. Me tiraba yo también en la otra cama a escuchar.

Al poco, él interrumpía la canción. No terminaba de cantarla. Se daba cuenta de que estaba cantando, pero sencillamente ya no quería volver a cantar. Nunca más.

cuando no tengas dinero camisa ni amor
y hayas quebrado el espejo
y tengas los ojos ciegos del alcohol
todos tus pasos se irán perdiendo
a ningún lado podrás llegar
ahora nadie abrirá las puertas
para que tú puedas descansar...

...será mejor que te mueras...



9.5.07

Cuestión de escalas

Es curioso. Uno llega, finalmente, al temido momento en que habla en décadas:

"Conozco a Fulano (y sin que eso pueda considerarse un proceso terminado) desde hace 27 años", "Voy a poner a David Bowie... guau! Sigue sonando super moderno. "Changes" me lo había grabado Mengano hace...sólo... 23 años....", "Mi pareja y yo vamos para 14 años juntos", "Llegué por primera vez a México hace 32 años", "Me dieron el título (fue ayer) hace más de 15 años", etc.

Creí que sólo los viejos se expresaban así.

En esta casa, el único que tiene la modestia de expresarse en dígitos es Astor:

"Cuando tenía 1 año apenas caminaba", "Ahora que tengo 2, hablo como los árabes pero más o menos me entienden", "Cuando sea grande y cumpla 3..."